jueves, 8 de febrero de 2007

Fuerte Paramacay, vergûenza Nacional y Traición a la Patria


CARTA AL COMANDANTE DE LA GUARNICIÓN DE VALENCIA/ Elis Mercado M. //

Usted se preguntará por qué le escribo esta carta. En primer lugar, porque creo que el estilo de las misivas sigue siendo cautivante. No hay como una epístola para comunicar las ideas que le bullen a uno en el cerebro; y sobre todo porque cuando uno escribe una carta asume plenamente la responsabilidad de lo que suscribe y hay siempre, por lo general, un destinatario único e inequívoco, en este caso usted como máximo jerarca militar de Valencia. Y en segundo lugar, porque me gusta ejercitar el derecho a disentir de todo aquello que me parezca no ajustado al verdadero espíritu democrático de la tolerancia y la inclusión.

Le aclaro de entrada que soy un civil profundamente convencido de las bondades de la democracia. Soy historiador de profesión y, como usted debe saber, he desempeñado los más altos cargos de responsabilidad universitaria a que un docente universitario pueda aspirar. Esto no lo digo para presumir, sino para ubicarnos bien en el terreno comunicacional abierto al que estamos entrando con esta misiva pública.

Como demócrata que soy, le repito, pues me gusta decirlo cada vez que puedo, me quedé estupefacto cuando vi en este diario en su primera plana, una foto de la entrada del Cuartel (¿o Fuerte) Paramacay, antiguo Cuartel Anzoátegui, en donde se distinguía un enorme letrero que reza: Patria, Socialismo o Muerte. Fue tal el impacto que me causó ese exabrupto, que en un primer momento llegué a pensar que se trataba de un montaje con claras intenciones humorísticas. Pero no era así. La cosa era seria, más seria de lo que usted y yo podamos imaginar. No se trata de un eslogan colocado en la sede de un partido de la “revolución” o en los incipientes locales del PUS (Partido Unico Socialista), lo cual sería lógico y comprensible.

Lo de la Patria, lo entiendo y lo suscribo, pero eso de socialismo a qué viene, o lo de muerte aún menos lo comprendo. ¿Cuál es el mensaje, señor General? El concepto de patria es un concepto que implica el compartir una serie de valores históricos más o menos comunes y sigue siendo un aglutinador espiritual de los habitantes de una región, para no entrar en más detalles acerca de los crímenes y desafueros que se han cometido en su nombre y en el de libertad.

Esa palabra Socialismo que usted ordenó, supongo que fue usted quien lo hizo, a qué se refiere. ¿Al socialismo real, al cubano, al norcoreano, al de Pol-Pot, al de Tito, al de Ceausescu, a cuál General? Con todo respeto le pido que no venga con el anémico argumento que cargan por ahí unos izquierdistas anacrónicos, de que se trata de “construirlo” y además a la “venezolana” en base a la ridícula trilogía del árbol de las tres raíces (Bolívar, Zamora y Rodríguez). El Socialismo, señor general, es un concepto de raigambre histórica y en consecuencia con espacios y tiempos definidos. Su concreción histórica no ha hecho más que delatar un profundo fracaso que arrastró millones de vidas humanas, de atropellos a los más elementales derechos del hombre, de hambre y ruinas para los pueblos (concretos) que lo padecieron. Hoy sólo restan en el mundo dos modelos socialistas, ambos con características hereditarias por cierto: el cubano y el norcoreano. ¿A cuál de ellos, ambos sanguinarios y despóticos, se refiere el letrero o eslogan, que da la bienvenida a quienes visitan o laboran en esa institución militar que es de todos los venezolanos y no de los oficialistas? Es este un tema que ojalá pudiéramos discutir públicamente.

¿Y la Muerte, General, qué papel juega en ese frontispicio? Yo entiendo perfectamente el papel de defensa de la soberanía que ustedes desempeñan o deben desempeñar. Entiendo, en atención a las más prístina doctrina constitucional, que ustedes tienen el monopolio de la violencia, siempre y cuando se ajuste al texto y espíritu de la Constitución Nacional. Lo que no entiendo es ese mensaje tanático, de horror, de miedo, de temor que comporta la palabra muerte. No hay otra definición para ella que la de cesación de la vida, pero su invocación implica miedo, implica parálisis ante la posibilidad de su advenimiento. En política, y esto lo hemos visto en estos últimos años de gobierno del Comandante Chávez, el miedo es una arma porque proyecta la sombra de la muerte. Con miedo se invoca la muerte, y la democracia es para honrar la vida y la libertad.

Espero, señor General, que usted nos permita a mí y a varios académicos participar en alguna sesión de reflexión que sobre el etéreo y gaseoso concepto de Socialismo del Siglo XXI, ustedes tuvieren a bien organizar en los predios militares de la región bajo su mando. &nbs p; http://www.elcarabobeno.com/